viernes, 9 de enero de 2015

* LA RADIO, EL MEDIO DE LA IMAGINACIÓN *


Sonia Carolina Valiente Purizaca

Estudiante UNPRG (Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo). Facultad de Ciencias Histórico sociales y Educación. VI Ciclo.

“Creo en la radio. Aunque a veces me da la impresión de que la radio no  cree en mí. Ni en mí como publicitario, ni en la publicidad en general” - Luis Bassat 
"La radio podría ser el más gigantesco medio de comunicación imaginable en la vida pública, un inmenso sistema de canalización. Lo será cuando no sea sólo capaz de emitir sino también de recibir. En otras palabras, si consigue que el oyente no sólo escuchase sino también hablase, que no permaneciera aislado sino relacionado" - Bertolt Bretcht

RESUMEN: Escribir sobre la radio tiene su complejidad, es un medio con muchos años de existencia y por ende se ha hablado bastante de sus características desde diferentes perspectivas (periodística, técnica, educativa, comunicacional). En este artículo se propone abordar un aspecto del lenguaje radiofónico, el de la dimensión del sonido y su edición, junto a algunas reflexiones que puedan serle útiles, como referencias conceptuales y herramentales, a quienes se internen en su lectura.

PALABRAS CLAVE: sonidos, radio, música, interpretar, efectos, lenguaje radiofónico, ruido.

ABSTRACT: Write on the radio has its complexity, is a medium with many years of existence and therefore has talked enough about their characteristics from different perspectives (journalistic, technical, educational, communication). This article is intended to address one aspect of radio language, the dimension of sound and editing, along with some thoughts that may be helpful, as conceptual references and tooling, to whom intern in his reading.
  
INTRODUCCIÓN


Es necesaria una pequeña introducción en la que observemos como este medio se desarrolla, en su forma de comunicar, haciendo eje en la palabra y la oralidad. Esto nos permite jugar con la riqueza expresiva de la comunicación oral: los tonos, las inflexiones, los silencios, la musicalidad propia de la voz, en su rítmica y en sus pausas. La voz llega en forma directa al oyente, apela a una condición comunicativa básica que es la de escuchar al otro y lo que nos está contando. Jugando con las imágenes a través de las figuras retóricas, podríamos decir que como soporte tecnológico el aparato de radio puede ser tomado como la metáfora de un pequeño fuego ancestral al que nos seguimos acercando para que nos cuenten que pasó, qué pasa o que sucederá sea en este mundo o en uno imaginario. Ese calor humano de la voz nos permite aceptar que nos acompañe e interpele nuestro pensamiento y sensibilidad.

ESCUCHAR E IMAGINAR

La radio tiene un lenguaje que al ser percibido con los oídos, nos libera de la unidireccionalidad de la atención, a diferencia de los ojos en relación a las imágenes. Esto no implica que no podamos construirlas, por el contrario, ya que la voz, la música, los efectos sonoros y los silencios, elementos estos del lenguaje radiofónico, en su conjugación, tienen la potencialidad de configurar imágenes sensoriales. Imágenes, que desde el oído apelan a otros sentidos y nos permiten, desde el rol de oyente, terminar de construirlas en nuestra imaginación, de ese modo cada imagen toma una forma única y particular para cada persona que esté dispuesta a recibirla e interpretarla.
La primacía de la voz y la música en la radio de nuestros días enmascara el importante papel que para la producción radiofónica juegan igualmente los efectos sonoros. Se trata, como ahora veremos, de una materia prima esencial para un medio ciego, ya que, entre otras cosas, también ayudan a describir ambientes, lugares y atmósferas, es decir, paisajes sonoros.

El efecto lo podemos definir, de manera muy ortodoxa, como aquel sonido, natural o artificial, que sustituye objetiva o subjetivamente la realidad, desencadenando en el oyente la percepción de una imagen auditiva, es decir, del referente al cual restituye. Las formas sonoras de un efecto se reconocen y se interpretan porque están asociadas al mundo que nos rodea: objetos, animales, fenómenos meteorológicos, etc., aunque en ciertas ocasiones dichas formas pueden no tener un referente real, como por ejemplo las señales horarias radiofónicas o el sonido de una nave extraterrestre.

Si consultas algunos textos sobre producción radiofónica observarás que, al referirse a los efectos sonoros, algunos autores hablan de ruidos. Para nosotros, el ruido no es un efecto sonoro, sino que es una señal aleatoria e indeseable que, por cualquier circunstancia ajena a nuestra voluntad puede presentarse en el transcurso de la comunicación radiofónica. Así, por ejemplo, se produce un ruido cuando, sin querer, se le da un golpe al micrófono, cuando un disco de vinilo está muy desgastado, cuando una tormenta afecta a los equipos, etcétera.

Lo que acabamos de decir no significa, ni mucho menos, que un ruido radiofónico no pueda transformarse en un efecto sonoro. De hecho, si nuestra pretensión es recrear las típicas interferencias, será una buena opción convertir en efecto lo que en el terreno de la radiofonía suele ser un ruido.
En relación con otros medios de comunicación, la radio genera una situación comunicativa muy particular, en la que emisor y receptor se ven sin ser vistos, en la que se perciben espacios sin ser percibidos, en la que, sobre la nada, se dibujan mares, ríos, montañas, animales, rostros, sonrisas, tristezas. La radio, como muchas veces se ha dicho, es un medio ciego, pero también es, al mismo tiempo, un mundo a todo color; medio en el que se puede publicitar infinidad de productos y/o servicios en infinidad de formas.

EL SONIDO

En la radio actual los efectos sonoros son poco utilizados, ya que es difícil que encajen en una oferta basada esencialmente en informativos, magazines de entretenimiento y fórmulas musicales. No obstante, sí es posible observar su presencia en algunas inserciones publicitarias, así como en aquellos reportajes en los que se detecta un claro aprovechamiento de los recursos del lenguaje radiofónico. En los años 60 y 70, cuando las radionovelas ocupaban buena parte de la programación de las emisoras, los efectos sonoros eran muy abundantes.
La importancia del sonido en radio sólo es comparable con el aire para los pulmones. El sonido, en sus diferentes vertientes, es la herramienta de trabajo para los medios de documentación sonoros.
 La gran expresividad de los sonidos pueden concretarse en los siguientes puntos:
 - Narra el ambiente de una situación mostrándonos la realidad.
- El sonido sirve de fondo para la información. - Estos sonidos pueden convertirse en información ( no todo sonido es información ni puede o debe convertirse en hecho noticioso).
- Subrayar una acción, un hecho, una declaración.
- Valorar con redundancia la palabra o la música.
- Sustituir la palabra por otro tipo de sonido. Un sonido puede evocar una situación, una persona, un lugar, etc.
- Contrapuntear palabras, música y silencio.
- Utilización de efectos para aumentar el clima en una situación determinada.
- Fijar y concretar una situación.

FUNCIONALIDAD DE LOS SONIDOS

El sonido puede cumplir funciones diferentes ya que mientras algunas son analizadas y buscadas por el propio autor otras serán ajenas a éste, como las producidas por elementos expresivos y la propia repercusión de dichos sonidos. Cebrián concentra las funciones de los sonidos atendiendo a tres ejes:

-Sonido como documento de la realidad:

El sonido como documento de la realidad será aquel sonido que representa de manera verídica los acontecimientos recogidos por el sonido, es decir, este sonido nos remite directamente a la realidad sin ningún tipo de manipulación. Ejemplo de estos sonidos pueden ser los testimonios, no tan solo orales sino de ruidos. El sonido de dos boxeadores golpeándose sin piedad nos lleva a una realidad al igual que el testimonio de un experto.  Por lo tanto ha de quedar claro que no se distingue entre el sonido de palabras, sonido de música u otros ruidos si los mismos nos hacen reconocer la realidad en los mismos.

-Sonido como expresividad:

En la mayor parte de los casos la palabra oral está muy distante de la propia realidad, careciendo de dramatismo y falta de emoción. Está claro la existencia de sonidos que no podrán explicarse ni reproducirse por medio de las palabras, son aquellos sonidos que representan emociones, sentimientos, etc.
El sonido ambiente es el sonido más expresivo en la mayor parte de los casos ya que mientras que el narrador podrá contar con mayor o menor acierto el hecho, el sonido ambiente va a acercarnos a la realidad emotiva del acontecimiento.

-Sonido como ruido u obstrucción informativa:

Cuando se habla de ruido como obstrucción informativa no sólo nos estamos refiriendo a efectos sino a diferentes elementos sonoros que perturban la realidad y por lo tanto provoca problemas a la hora de captarla por medio de estos aspectos. Estos ruidos pueden ser tanto palabras, como música, efectos, silencios.
  
-Función descriptivo-ambiental:

Aparece cuando el efecto sonoro se presenta como un soporte que ayuda a describir un lugar o un ambiente, porque forma parte de él. En esta función, además de situar al oyente, el efecto contribuye a aumentar la credibilidad del mensaje. Esto sucede, por ejemplo, cuando hablamos del mar y acompañamos nuestro discurso con el sonido de las olas y el trinar de las gaviotas.
  
-Función descriptivo-expresiva:

Esta función se da cuando el efecto sonoro tiene un valor comunicativo propio, aunque no forme parte de la realidad que se está describiendo. Se trata de un sonido que acentúa el valor simbólico del lenguaje radiofónico, ya que, al igual que sucedía con la música, al escucharlo puede despertar en el oyente sensaciones y emociones. Este sería el caso, por ejemplo, del efecto "trueno", que podría simbolizar el momento álgido de una discusión, o del "rugido de un león", que bien podría representar el enfado de un personaje, o del sonido de un "martilleo continuo", que podría asociarse con un fuerte dolor de cabeza.

-Función narrativa:

Existen efectos sonoros que por sí solos evocan una acción, como la apertura de una puerta, el arranque de un coche o los pasos sobre la arena, por citar tres ejemplos ilustrativos. Estos efectos desempeñan una función narrativa, en tanto que no hace falta la presencia de ningún otro componente del lenguaje radiofónico para explicar lo que esos sonidos representan.
También aparece esta función cuando unimos distintos efectos que van adquiriendo significado por la relación que guardan entre sí. El profesor Balsebre describe una situación muy convencional: bajo la lluvia torrencial suena la campana de un reloj de torre dando las doce; desvanecimiento de la acción sonora a través de un fade-out (o desaparición progresiva) del efecto sonoro de "lluvia". Silencio muy breve. Efecto sonoro de "canto de gallo". Efecto sonoro de "trinos de pájaros". El radioyente, dice Balsebre, comprende inmediatamente que la tormenta ha cesado, que ha pasado la noche y que ahora estamos ante un tranquilo amanecer. Escúchalo y verás como tú también tienes esta misma sensación. Observa que, en esta función, los efectos pueden actuar de nexo entre dos tiempos (por ejemplo, noche/día) y/o entre dos espacios (por ejemplo, casa/calle).

-Función ornamental:

Se presenta cuando el efecto sonoro tiene un valor puramente accesorio y, en esencia, sólo sirve de refuerzo. A diferencia de los efectos en función descriptivo-ambiental, no son imprescindibles para situar al oyente. El sonido de una máquina tragaperras, por ejemplo, no es indispensable para recrear una escena que transcurre en un café, como tampoco lo sería el sonido de una máquina expendedora de cigarrillos. Sin embargo, difícilmente podríamos prescindir del sonido que producen las tazas, las cucharillas, etcétera.
Con independencia del uso que de ellos se haga, a la hora de trabajar con los efectos sonoros en la radio es muy importante no olvidar la marcada tendencia que todos tenemos a asociar un concepto con un sonido, aunque sea por puro convencionalismo cultural.
 Probablemente seas un oyente de radio. Tal vez la escuches con frecuencia. O, a lo mejor, sólo de vez en cuando. Lenguaje de músicas, sonidos y palabras paraque, junto con otros jóvenes, diseñes tus propios proyectos de radio. Vas a poder experimentar, imaginar, reflexionar, debatir, jugar con el cuerpo y con las ideas.

CONCLUSIONES

  • La producción de radio te abre un montón de posibilidades para crear tus propias estrategias de comunicación que ayuden en el desarrollo de tu comunidad.
  • Eligiendo y combinando músicas, palabras, efectos de sonido y el silencio, podemos generar imágenes y sensaciones en quienes nos escuchan.
  • A la radio se le considera un elemento social, no sólo por sus ansias de lograr el beneficio de la comunidad sino también porque permite que el público se interese y se involucre en el desarrollo comunitario.
  • Los efectos sonoros sirven para crear y colocar al oyente dentro del ambiente, la situación y el momento deseado; sin embargo al ser mal empleados generan confusión y desagrado.
  • Para lograr que los demás nos entiendan y no malinterpreten lo que decimos, es importante estar atentos a cómo hablamos. Por ello hay que articular bien, pronunciar todas las letras de una palabra... sobre todo las consonantes del final, que más de una vez dejamos olvidadas entre lengua y diente.
  • El lenguaje de la radio nos abre un montón de posibilidades para expresar ideas, historias, sensaciones, reflexiones. El desafío es seleccionar y combinar esas posibilidades para ir creando nuestras propias imágenes auditivas.
  • La radio tiene un lenguaje propio. Es un lenguaje que se compone de música, palabras, sonidos y silencios. El reto es combinar estos elementos para crear sensaciones e ideas en quienes nos escuchan, que son nuestros interlocutores.
  • Producir radio es crear, experimentar, transformar y tomar decisiones colectivamente para construir los sonidos que nos parece importante hacer más audibles.
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BIBLIOGRAFÍA

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